¿Necesita Usted asistir a una Iglesia?

primera parte

Iglesia en Tampico


EN el actual ambiente de confusión religiosa, muchos se oponen a lo que llaman la “religión organizada” y deciden quedarse en casa y adorar a Dios solos, con su familia o con unas pocas personas más. Algunos se autodenominan “Pastores” y declaran que sus casas donde habitan son templos de adoración para Dios. ¿Hay algo malo en eso?

Muchas personas procuran justificar la práctica de formar una “iglesia en el hogar”, pero esto es definitivamente una decisión equivocada por muchas razones. Además, a excepción de unas pocas circunstancias extremas, dicha práctica contradice completamente la Biblia.

Todo aquél que cree sinceramente en la Biblia, entiende que Jesucristo fue la luz que Dios envió a iluminar al mundo.

Él fue nuestro ejemplo, y sus apostoles tambien fueron usados como ejemplo, una vez que fueren totalmente convertidos.

¿Cuál fue el ejemplo que Dios le inspiró a Jesucristo? “Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer”. Lucas 4:16. La costumbre de Jesucristo era asistir regularmente junto con otras personas a una sinagoga “apropiadamente organizada” para el servicio de adoración. Dios ya había llamado al sábado “santa convocación”, es decir “mandato de congregarse”. Por lo tanto, Jesucristo obedeció este mandato y nos dio su ejemplo.

Después de la resurrección de Jesucristo, encontramos que Pedro y los primeros apóstoles se reunían en el templo el sábado.

Cuando Dios dispuso que era el momento adecuado para que Pablo se convirtiera en un ministro activo, leemos lo siguiente: “Después partió Bernabé á Tarso á buscar á Saulo; y hallado, le trajo á Antioquía. Y conversaron todo un año allí con la iglesia, y enseñaron á mucha gente; y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía”. Hechos 11:25, 26. Nótese que Pablo y Bernabé se “congregaron” con la IGLESIA. ¡Por lo tanto había una iglesia organizada en la cual sí se reunían regularmente! Incluso, unos capítulos más adelante, leemos lo siguiente: “Y Pablo, como acostumbraba, entró á ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras”. Hechos 17:2.

El inspirado autor de la epístola a los Hebreos nos dice: “Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras; No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado”. Hebreos 10:24-26. Esta escritura de vital importancia en la Palabra de Dios nos dice que NO dejemos de congregarnos con los demás hermanos. También nos dice que debemos “provocarnos” unos a otros al amor y a “las buenas obras”.

Unas pocas personas mal aconsejadas pueden asumir que si se reúnen en sus casas con sus familiares y amigos, podrían estimularse unos a otros a las buenas obras. Sin embargo, este enfoque contradice el contundente número de ejemplos bíblicos que nos muestran a los verdaderos siervos de Dios congregándose en una iglesia organizada, siendo liderados no por alguien que se autodenomina “Pastor”, sino por un verdadero Ministro de Jesucristo.

 Ministro Abraham Hernández 

    maranatha                                                                                             edición anterior