¿Las riquezas nos alejan de Dios?


EN la lección de Escuela Sabática de hoy, vimos la manera en que un joven se acercó a Jesús, preguntándole qué haría para obtener la vida eterna. El Maestro le contesta que guardando los Diez Mandamientos lo lograría; pero al responderle que sí los guardaba, se atreve a preguntarle: “¿Qué más me falta?”. Respondiéndole Jesús: “Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme”.

¿Cómo reaccionó a esta respuesta? Con tristeza, porque tenía muchas posesiones. (Mateo 19:16-22)

Después de ello, Jesús se dirige a quienes lo seguían y declara: “De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. Mateo 19:23, 24.

monedas Estas palabras nos hacen preguntarnos: ¿Las riquezas nos alejan de Dios?.

Analicemos otro caso, el cual interactúa con Jesús: Zaqueo.

Zaqueo era publicano, o sea, recaudador de impuestos. Él deseaba ver a Jesús pero al ser bajo de estatura, tuvo que treparse a un sicómoro para verlo. Y desde allí Jesús le hace un llamamiento. Recordemos esta historia en Lucas 19:2-10.

Al estar Jesús en la casa de Zaqueo, éste se presenta ante él diciéndole lo siguiente: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto”. Versículo 8.

¿Fue un impedimento para Zaqueo las riquezas? ¡Claro que no! Jesús le contesta: “Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido”. Versículos 9 y 10.

¿Entonces cuál es la diferencia entre el joven rico y Lázaro? El joven se auto-justificó que guardaba toda ley, pero había olvidado lo más importante: “El juicio y la misericordia y la fe” (Mateo 23:23). No tenía misericordia para su prójimo. No estaba cumpliendo la Ley de Dios en su totalidad. “Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo”. Gálatas 5:14.

En cambio Zaqueo con dar a su prójimo y mostrar misericordia, logró lo que el joven rico anhelaba: la vida eterna.

De esta forma entendemos que las riquezas no son malas, el mismo Jesús era seguido por mujeres ricas. “Y aconteció después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios, Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas”. Lucas 18:1-3.

El problema aquí, es el amor al dinero. Tal y como lo escribe el Apóstol Pablo: “Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. 1ª. Timoteo 6:10.

 Ministro Israel Hernández Martínez 

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