El sistema de Dios para prosperar

segunda parte



AUNQUE el Dios Creador tiene recursos ilimitados; Él siempre ha dirigido su obra entre seres humanos a través de ellos. Diezmar ha sido el sistema financiero de Dios durante milenios y continúa siendo obligatorio para los cristianos hoy. Durante la época de Abraham, Dios usó el sistema de diezmos para financiar su Obra. En Génesis 14:18-20, vemos que Abraham diezmó 400 años antes que a Israel le fuera ordenado hacerlo.

Levítico 27:30 y Números 18:20-21 explican los detalles del diezmo y muestran cómo el pueblo de Israel había de diezmar en apoyo al sistema religioso de Dios. Incluso después de la muerte de Cristo, el Apóstol Pablo llamó al diezmo una ley, lo cual fue confirmado por Cristo (Mateo 23:23; Hebreos 7:4-14)

Hoy, la Iglesia de Dios usa el mismo método para financiar su comisión de predicar el evangelio del Reino.

El sistema de Dios del diezmo es una ley de finanzas. Con seguridad trae bendiciones financieras. Lo que es más importante, sin embargo, es que ¡está garantizado que produce tremendos dividendos espirituales! Jesús dijo: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” Mateo 6:21. Si su tesoro está en los entretenimientos y placeres de esta sociedad; si usted está gastando “su” dinero (el dinero de Dios) solamente en usted mismo y en sus propias necesidades y deseos egoístas, entonces todo su corazón e intereses están en este mundo y no en el reino de Dios.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (versículo 33), y luego todas estas necesidades le serán añadidas. Busque a Dios primero y Él se ocupará de que todas sus necesidades sean satisfechas; incluso en los tiempos difíciles. Busque su Reino con todo su corazón y sus problemas financieros comenzarán a desaparecer; su vida se hará feliz conforme usted le de prioridad a la vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor.

Sí, el diezmo es una ley que produce múltiples bendiciones... ¿por qué? Porque afianza el camino de Dios del dar y de verdad nos ayuda a desarrollar un carácter santo y justo. Jesús enseñó: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” Lucas 6:38. Note este hermoso ciclo; vea cómo el principio también se aplica al diezmo: Dios nos da, y nosotros le regresamos lo que legítimamente es de Él, ¡y Él nos da más!

Dios quiere que nosotros prosperemos espiritualmente sobre todo. Pero también quiere que prosperemos en nuestras finanzas personales. Aquí está la clave: Debemos aprender a poner a Dios primero en todo. En nuestras vidas debe ser prioritario respaldar y apoyar a Dios y su obra, lo cual incluye entregar fielmente nuestros diezmos.

Cuando invertimos nuestra prosperidad en la obra de Dios, expresamos que reconocemos el gobierno de Dios sobre la riqueza de nuestro planeta y sobre nosotros individualmente. Si cumplimos Dios abrirá la ventanas de los cielos y derramará bendiciones tan grandes que no habrá suficiente espacio para recibirlas (Malaquías 3:10) ¡Está garantizado!

 Diácono Israel Hernández Martínez


    Mayo 2010